¿Cómo reconocer el hambre real del hambre emocional?

La comida tiene la función de dar energía. Cuando se utiliza para silenciar emociones deja de ser comida.

En muchas ocasiones te sientes abrumado por las tareas de trabajo, llegas a casa enfadado por un mal día o estas tan cansado y colapsado que te sientes ansioso.

Voy a contarte una situación que probablemente te resulte familiar:

Llegas a casa el jueves por la noche, cansada de toda la semana de trabajo, estudios y otras responsabilidades…

Con la ropa del trabajo entras en la cocina y te preparas lo que tendría que ser tu cena. Tu comida se esta calentando pero sientes la necesidad de comer YA. Ves el bote de frutos secos en la estantería y empiezas a picar unos pocos. LISTO, tu cena ya esta preparada. Te diriges al comedor a cenar y sin darte cuenta devoras tu plato consultando las redes sociales y mensajes de WhatsApp.

Al terminar piensas, otras me he quedado con hambre… voy a tener hambre por la noche… Y te permites comer un yogurt con esas galletas bañadas en chocolate. Sin darte cuenta, te comes el paquete entero con ese yogurt o% materia grasa.

¿Cómo ha vuelto a pasar? Te has vuelto a terminar todo el paquete de galletas, has cenado más de la cuenta y te sientes horrible… Cada jueves la misma historia, cada noche la misma emoción de culpa.

¿Tu también has atracado la nevera ante una situación adversa? ¿Has comido sin control después de una discusión con alguien? 

Eso son ataques de ANSIEDAD silenciados con comida. 

Tú, yo y muchas otras personas sufrimos esta mala relación con la comida. Sentimos la culpa de no poder dejar de comer ese paquete de galletas y la frustración al ser conscientes que este episodio se repite en muchas ocasiones de nuestra vida.

No te voy a mentir, el proceso para mejorar estos ataques requiere de trabajo y compromiso por nuestra parte. Pero es posible sanar nuestras emociones, de hecho se pueden eliminar casi al 100% estas conductas con autoconocimiento.

En el vídeo post de hoy aprenderas:

  • Situaciones ejemplo de alimentación emocional.
  • Conocer el hambre real del hambre emocional.
  • Tres consejos para romper el ciclo de alimentación emocional.

Existen dos tipos de hambre:

  • Hambre física
  • Hambre emocional/ansiedad

En muchas ocasiones confundimos el hambre emocional con el hambre real. Es entonces cuando comemos más de lo que nuestro cuerpo necesita y por consiguiente ganamos ese peso no deseado que tanto nos molesta.

Saber diferenciar el hambre real del hambre emocional es la clave para recuperar nuestra salud y olvidarnos de esos momentos de atracón que dañan tanto nuestra autoestima.

¿Qué diferencias existen entre estos dos tipos de hambre? 

Hambre física

Es una sensación natural y humana, un mecanismo de supervivencia que nos mantiene en vida. Cuando esta hambre aparece sentimos dolor en el estómago, que nos falta energía, se reduce la capacidad de concentración e incluso nuestras glándulas salivales empiezan a generar más saliva.

Silenciar o intentar matar esa sensación de hambre es una locura. Esa necesidad de tu cuerpo por recibir energía se acabará manifestando con más fuerza en el futuro y te llevará a sentir mucha más ansiedad cuando te permitas comer.

Hambre emocional

Aparece de manera repentina y no hay señal física biológica en nuestro cuerpo. Las emociones que llevamos guardando en nuestro interior se manifiestan a través del impulso de comer.

En muchas ocasiones reaccionamos sin consciencia a esa sensación y acabamos comiendo de malas maneras.

¿Cómo diferenciar este hambre real del hambre emocional/ansiedad?

  1. CONOCER LAS DIFERENCIAS. Es muy importante tener claras cuales son las diferencias entre estos dos tipos de hambre.
  2. SENTIR LAS SENSACIONES FÍSICAS ANTES DE ACTUAR. Escuchar a nuestro cuerpo: ¿tengo sensación de hambre en el estómago? ¿Siento que mi boca empieza a salivar más?…. Si es hambre real ir a comer con consciencia… si es hambre emocional realizar el siguiente paso…
  3. CUESTIONARME QUE ESTÁ PASANDO EN MI VIDA. Si no hay sensaciones físicas de hambre real, pararnos a preguntarnos a nosotros mismo ¿qué emoción estoy sintiendo? ¿qué problema no estoy gestionando en mi vida?…. Una herramienta que ayuda mucho es llevar un diario de alimentación y emociones… de esta manera se escriben y se hacen más conscientes las emociones o situaciones negativas que estamos transitando.

Todas esas emociones que no sabemos gestionar, que no expresamos o que guardamos en nuestro interior se acaban expresando de algún modo en nuestra vida. Ya sea una enfermedad grave, un dolor de cabeza, falta de energía o nuestra relación con la comida.

Intentar buscar las herramientas que nos funcionan para transmutarlas es el primer paso de la recuperación.

Confío en que tu también encontraras la herramienta que te haga entender y sanar la ansiedad, la ira, la tristeza, la soledad… Y podrás dejar de usar la comida como un flotador salvavidas.