Hoy os presento este vídeo reflexión sobre la comparación. Esa manera de vivir, esa manera de pensar y de actuar en la que muchos de nosotros nos sumergimos sin ser conscientes y no nos trae nada bueno.

Mientras corría por la montaña me ha venido a la mente la idea: «Cristina suelta la comparación»

Cuánta energía has estado perdiendo por compararte con los demás, cuántas veces nos hemos enganchado a pensamientos como «Mira que bien le va a ella», «mira que buenos resultados económicos obtienes» o «que bien se les ve como pareja». 

Siempre, siempre y siempre vemos la hierva más verde en el jardín del otro.

Y, ¿de qué nos han servido todas las comparaciones? ¿Dónde nos han llevado? A la destrucción, la desmotivación y al abandono de nuestros sueños.

Hoy, hago la propuesta: se acabo la comparación en mi vida, empiezo la desescalada, empieza a desmontar ese ciclo vicioso al que me adentre sin ser consciente.

Intentar ser como los demás no me lleva a nada y, por desgracia, la comparación me lleva a eso. Me lleva a ser una calcamonia del otro. Amo los referentes, amo aprender de personas que van delante de mí, que son mucho más expertos que yo. Pero no quiero ser como ellos, quiero ser siempre yo misma, en una versión mejorada. Un poquito mejor cada día.

No, no quiero vibrar ni un día más desde el miedo de la comparación, no quiero hacer de mi energía un puñal en mi contra de mi crecimiento.

Por mi, por el futuro, por lo que me espera, quiero aceptar cada uno de mis proceso, mis tiempo y mis aprendizajes… Con la experiencia he aprendido que lo que me hace bien es conectar conmigo misma, hacer más de eso que me hace feliz y menos de lo que debería hacer.

Tengo la certeza de que puedo cambiar mi manera de ver la realidad, el mundo y los demás. Teniendo siempre muy claro que si cojo el camino equivocado, si fallo esta vez, puedo re emprender el camino siguiente.

Hoy, me comprometo en conectar con el amor, y no más con la comparación. El amor hacía mi misma, hacía las personas de mi alrededor y también hacía todo lo que me rodea. El amor, esa emoción que me dibuja tantisimas sonrisas.